Un viaje… hacia nuestro propio corazón.
Convocados por un misterioso sabio, exploradores venidos de todos los lugares (de la selva, de los mares, del desierto, del espacio…) llegamos a Salinas de Jaca con la difícil misión de abrir un camino hacia el centro de la Tierra. No sabíamos muy bien dónde estaba ni hacia qué lugar debíamos empezar a caminar, pero la incertidumbre no nos detuvo: juntos, todos los chamis (desde 1º de ESO hasta 2º de Bachillerato) nos pusimos en marcha.
En nuestro viaje no todo fue de color de rosa: tuvimos que vencer a los monstruos que se interponían entre nosotros y el centro de la Tierra, que nos impedían seguir adelante. Allí estaban el monstruo del egoísmo y el de la indiferencia, el de la preocupación por nuestra imagen y el de la búsqueda del placer, también el de la injusticia y el del materialismo. Pero todos unidos conseguimos derrotarlos. Parecía que ya nada podía evitar la conquista de lo más profundo de nuestro planeta…
Sin embargo, el caprichoso rey de Krictea tampoco estaba dispuesto a ponernos las cosas sencillas. Para atravesar su reino, nos obligó a explicarle por qué eran importantes las cosas que habíamos llevado con nosotros para el camino. Porque todo pesa… y no todo es necesario. La divertida velada nos sirvió para aclarar ideas a este respecto… pero, a decir verdad, tampoco nos orientó demasiado sobre si la dirección que estábamos siguiendo era la correcta. Y así llegamos al domingo por la mañana…
Dos exploradores del desierto.
…dudando todavía de adónde estábamos yendo realmente. Porque, en realidad, ¿dónde está el centro de la tierra? ¿Cuál es la fuerza más profunda que mueve nuestro mundo? Quizá nos habíamos puesto en marcha con excesivas prisas. Tocaba pararse y escuchar de nuevo al sabio que nos había convocado. Fue en nuestra querida Celebración del Sí cuando descubrimos que, en realidad, habíamos salido a buscar más lejos de lo necesario. Porque el centro de la tierra, la fuerza más grande que hace girar nuestro planeta… estaba en nuestro propio corazón. Y así la palabra earth perdió su hache final para convertirse en heart. Y así pedimos perdón por tantas y tantas veces en que nos dejamos vencer por los monstruos del camino. Y así dijimos sí, como María, a una vida vivida desde el corazón, amando al estilo de Jesús. Y así recibimos nuestra pulsera, símbolo de nuestro crecer como chamis. Y así nos llegó la luz de Jesús en la linterna: la que nos ayuda a no perdernos en el camino hacia lo más profundo de nuestro ser, la fe que hemos de alimentar cada día (como hace falta alimentar la batería de la linterna con la dinamo).
Y así fue, en definitiva, cómo encontramos el centro de la Tierra. Todos juntos. Los chamis.
¿No fue inolvidable? Si quieres revivirlo, no te olvides de echar un vistazo a la selección de fotos que hemos preparado. Y, si quieres compartir con nosotros cómo has vivido este campamento, no dudes en publicar un comentario a esta noticia. Te escuchamos, caminante.
Viaje al centro de la Tierra, viaje al centro de nuestros corazones…
Ha sido increíble, un año más, el campamento de invierno. Esta vez más exploradores que nunca, caminando juntos. Hemos superado monstruos, superamos el reino de Krictea e Isaías nos contó una leyenda que nos daba pistas sobre cómo llegar al centro, de a dónde era realmente nuestro viaje.
Recordad que no es un viaje que se queda en un fin de semana, si no que es toda una travesía a lo largo de años, a lo largo de nuestra vida.
Espero que haya dejado huella este campamento para ser viajeros siempre, y que tengamos en nuestra cabeza el sentido del viaje, así mismo como la luz que nos acompaña en el mismo, esa luz a la que tenemos que darle cuerda.
Muchas gracias a todos y Feliz Navidad!
que bien montado estaba ee Quique!!buen campamento jajaj . feliz año a todos!!