// Cuento de Navidad

En un barrio cualquiera de Londres, a mediados del siglo XIX, Ebenezer Scrooge no quería celebrar la Navidad. Encerrado en su casa de préstamos, con el corazón endurecido y centrado únicamente en sus negocios, aborrecía las fiestas más entrañables del año, del mismo modo que detestaba a los niños o todo lo que pareciera provocar felicidad. Déspota, egoísta, cruel con tantos pobres que se encontraba en el camino y que se hacinaban en los barrios bajos de la ciudad, la solidaridad y los buenos sentimientos no eran para él más que «paparruchas». Pero él, como nosotros, hizo en Murguía un viaje increíble de la mano de los espíritus del pasado, el presente y el futuro... para darse cuenta de que una vida sin Navidad, sin acoger a Jesús en el corazón, es una vida sin sentido. Que ahora los ecos de un fin de semana inolvidable puedan ayudarte a recordar que todos los días pueden ser Navidad… si dejas nacer a Dios niño dentro de ti.